UN OTOÑO MÁS ...

A pocas horas de que ese que escribe mal y aun así sigue escribiendo, salga en busca de un nuevo futuro; está sentado ante la libreta escolar, con el viejo portaminas en la mano acordándose de Lali y su mundo...


La luz del atardecer de otoño se colada por la pequeña ventana del saloncito, y lejos de llamar a la prisa y al ajetreo, como siempre había hecho,  la invitaba al sosiego. Sentada delante de la mesa, contemplando el mar de cajas en el que estaba convertida su vida, Lali pensaba...




Su mundo había cambiado mucho el verano pasado: Braulio, el dueño de la perfumería donde trabajaba, la dijo que en septiembre cerraba el negocio, así de repente, y sin más se lo tomo. Ya no tendría  que aguantar más aquellas miradas llenas de baba, ni aquel trabajo que la termino de cortar las alas... A mediados de septiembre,  Iván, como el siempre quiso, marchó lejos, a Barçelona. Viviría en una residencia de estudiantes, quedando la pequeña y fea casa convertida en el espacio gris, oscuro y silencioso que en realidad siempre fue. Sintió miedo, su Aidi, de repente, se había hecho mayor, había dejado de ser un niño, y ya no necesitaba a su madre, ahora sentía que la vida la llamaba  a gritos solo a ella...




Delante de aquella mesa, de aquella ventana, con esa luz tan familiar; frente al mar de cajas  frente a ella,  donde reposaba todo su pasado y se escondía juguetón el futuro, decidió mirar al frente y atender la llamada que la vida la estaba haciendo. Pronto comenzaría a vivir en otra ciudad muy lejos de todo.




Las fotografías de esta entrada pertenecen a la serie "Bilbao" y han sido realizadas a comienzos del otoño de 2019.